viernes, 30 de septiembre de 2011

Destapar es Re-ciclar


              Destapar es hacer visible el reflejo de la potenciaPor  eso trabajo mis dibujos tratando de no ignorar lo que ocurre en el interior, sintiendo (dentro- oculto a la superficie de lo externo) en relación con los objetos, donde ni siquiera el autor tiene absoluto control de lo que esta realizando. Esto puede sonar a “falta de control” o incluso a sumisión pero, en realidad, ¿quien tiene absoluto control sobre si mismo en cada acción o no-acción que lleva o no a cabo?
La mente (nafts) anhela que la alimenten continuamente. La insatisfacción se origina al percibir el “poder” del que adolece, mas allá de esas estructuras adoptadas durante nuestra programación infantil.
                Arrancarnos del Ahora (desenraizándonos) es exponernos a las fantasías de la mente. Paracelso observaba que a diferencia de la Imaginatio , la fantasía (phantasey) es un juego del pensamiento, sin fundamento en la Naturaleza; nada más que “la piedra angular de los locos”. La mente, unida a fuerzas normalmente latentes, filtra las imágenes a través de la memoria y las relaciona con lo-futuro-posible para ser finalmente impulsadas por el esencial deseo de evolución.
Por otro lado, la sumisión, que pudiera verse como un estado sin posesión de control sobre la acción  nos abre enteros hacia un mundo desconocido, donde lo oculto puede desvelarse al observar el movimiento de las sombras.

                Ahora bien, ¿a que podríamos llamar sombras?  
Sombra es todo aquello que auspiciado por una luz ulterior, es reflejado –visibilizado- en la realidad material. Es por esta razón que le doy mucha importancia al relieve del material.
También podemos llamar sombra a lo que se encuentra apartado o tapado por otros objetos, alejándolo de la luz (tapado por la materia o el conocimiento). Esto es, los objetos “inutiles”, esos que no pueden incluirse en nuestra vida cotidiana tras haberle dado el uso para el que estaba preconcebido (limitado).  
Dar luz a las sombras es torcer la realidad de los objetos y cambiar el significado de las imágenes. (Sobre todo) en la antigüedad a la “magia” se le atribuía el significado de “torcer”, modificar lo existente a través de rituales con sonido e imágenes.


Que lo inútil se vuelva útil es, por tanto, hacer magia. 
Es entonces cuando la basura deja de ser basura y se transforma en arrugas de colores o en deshechos del viento.

SIA Introducción



SUCESIÓN DE IMÁGENES ALEATORIAS                                                                          SIA
¿Es en el escenario de los sueños, mientras dormimos, el único espacio y tiempo en que el subconsciente se alza con todo su poder revelador? ¿Es el subconsciente el  organismo que fiel a nuestro verdadero ser (y al Ser universal) trata de transmitirnos su verdad sin escollos para -al menos- hacernos conscientes de dónde y cómo estamos?
Una SIA es una narración de sucesos ilógicos que siguen una linealidad temporal. No pensar es una condición para que la parte irracional de la mente se abra paso entre las estructuras lógicas (adoptadas) del pensamiento. La narración queda registrada en el momento en que se produce, mediante una grabadora. Los textos que se transcriben a continuación son totalmente fieles a las grabaciones originales, sin modificación alguna. 

Chascuas


Pieza II: CHASCUAS. (SIA a dúo con Ury Enriquez). Transcripción:

Seb- Había un pájaro que tenia patas de silla. Esas patas de silla, en la base, tenían unas patitas de araña. Entonces esas patas de araña, sin saber cómo, eran como alas. Podía volar, y volaba de un árbol a otro. Los árboles no tenían nunca hojas, eran siempre tronco. Troncos muy altos, sin ramas, sin nada. Troncos que tenían muchos agujeros, y cada agujero traspasaba el tronco por la otra parte, y el tronco tenia agujeros por las dos partes.
Ury- El espacio es muy blanco y realmente la escenografía no existe como cual. Por lo tanto, los troncos se pueden dividir por 5, por 6, por 7… pero ¿Qué tal si los divido por 100? Entonces tendría un cuadrado de 100 troncos. Los troncos pueden ser de diferentes colores. Puede haber rosas, azules y también puede haber colores imaginarios, como sensaciones o tal vez me puedo regresar al café con mi amiga Daniela, a los bosques, a las montañas. Y, bueno, entonces puedo crear montañas, pero como todo es blanco las tendría que dibujar con cal, y la cal es blanca. Por lo tanto, sería un cuadro casi como de Malevich. Por lo tanto, sería blanco, blanco y más blanco. Por lo tanto le pongo rojo, rojo de mis ceras y de las ceras anaranjadas, como las naranjas que me encuentro en los caminos. Las naranjas en esta ocasión van a ser triangulares por las mismas leyes del número 3, que rompe al círculo. Y los círculos regresan a ser un tronco y…
Seb- …Entonces ese tronco realmente es un tronco viscoso como la gelatina. Se mueve como la gelatina. Y de repente, ese tronco que ha pasado por todo ese proceso en que se ha dividido en 100 y luego ha vuelto y todo, ahora es 1. Solamente un tronco muy viscoso y de muchos colores. Entonces ve acercarse una cara muy grande con la boca abierta y se ve venir muy lento…como si hiciera “Aaaaaah…”, y viene desde lejos con la boca abierta para comerse el tronco de gelatina. Cuando llega al tronco, el tronco desaparece y en su lugar aparece un búho, otra vez el Búho, que le dice “La madera es de metal”. Entonces la cara que tiene en frente con la boca abierta dice “Ah”. Y se da la vuelta, y al darse la vuelta se ven 100 perros detrás de la cara. Esos perros hablan en polaco y solamente saben decir “si”, por lo que siempre dicen “tak, tak, tak, tak, tak…”. Pero hay un perro que es diferente y que siempre dice “no”. Todos dicen tak y el dice “nie, nie, nie, nie, nie…”. Y ese perro de repente se da cuenta de que no está bien en ese sitio y salta. Salta muy alto y se posa sobre una rama que está en la nada. Una especie de rama que esta sobre un fondo blanco. Como el cuadro de Malevich, blanco sobre blanco. Entonces en esa rama, en la que está el perro, si aumentas la imagen como si fuera un microscopio verás que la rama está compuesta por millones de hormigas que tienen patas de cabra. Hormigas que tienen patas de cabra. Y esas hormigas son musulmanas. Hay un momento del día que se van a rezar y la rama desaparece. Entonces, justo en ese momento, el perro que siempre dice no en polaco, se cae. Se cae en el vacío, en un abismo y lo ves caer, caer y caer. Y de pronto ves un colchón abajo como en un precipicio. Un colchón así encajado en cuatro lados del precipicio. Como en un boquete muy grande, está el colchón ahí.
Ury- El perro, nuestro amigo perro polaco, tiene amigos pájaros de diferentes especies. Una es un águila, otro es un sensample  y tiene 3 colibrís. Entonces el perro con los pájaros deciden crearles una mezquita a las hormigas. También al perro le salen alas y como ya todos son pájaros hacen un puente imaginario. Y el puente imaginario va a llegar desde el colchón, donde va a estar la mezquita, hasta la rama donde están las hormigas. Entonces van a poder hacer su procesión, como si fueran a la Meca y después pronto van a ver aeropuertos y muchos aviones de colores y formas extrañas que van a hacer manchas compositivas en las ramas, los metales y los números.

Búhos

Pieza I: BÚHOS. Transcripción: 

Inicio… Chasqueaba los dedos mientras un señor de azul con zapatos blancos andaba rápidamente por la acera desde la que se veía una puerta de madera muy amplia (de unos 3m de alto). Junto a él había un elefante rosa que hablaba como un inglés que ha venido a España y no sabe hablar bien español. Entonces apareció de repente una luz, entre nubes, desde la que surgió un color rojo expulsado de un bote de pintura enorme. Ese bote de pintura se autoactivaba cuando veía figuras azules. Entonces, al ver al señor azul, justo eso pasaba.                                                                               
Un plástico azul con ojos se sostenía sobre el elefante rosa que andaba y corría por las calles de Madrid mientras sonaba un acordeón amarillo que saltaba y saltaba. Saltaba el acordeón de una calle a otra. Saltaba muy alto, hacia el cielo…no podría ser de otro modo. Sabía que debía subir y subía muy alto. Los pájaros con cabeza de perro veían el acordeón subir. Subía, subía, subía, subía, subía y subía…                                                                                                               Pasaba la atmosfera y subía. Y recorría toda la galaxia hasta traspasarla y superarla, uniéndose con otra galaxia. Esa galaxia tiene una apariencia diferente: no hay planetas, es papel. Papel de plátano que envolvía pintura. Pintura que nunca caía, que NUNCA CAÍA. Esa pintura estaba siempre quieta pero siempre fresca. No tenía un núcleo. El núcleo más bien era un vacío de aire, el cual había expulsado millones y miles de millones de años atrás por un búho. Un búho que se hacía llamar Dios. Era Búho-dios, Bu-Hos.                                                                                                                         Una vez sin comienzo, pasó un Búho que había comido antes pintura marrón. Se intoxicó y vomitó… Vomitó ESTRELLAS. Las estrellas eran sillas que servían para sentarse. ¿Quién se sentaba en esas sillas? Nadie. NADIE… nadie se sentaba, pero estaban ahí, que habían sido vomitadas por el Búho que también había echado heces. Éstas se convirtieron muy pronto en aire. Las heces no olían. Los desechos orgánicos del Búho eran tóxicos de por sí porque era pintura, pero la toxicidad no era algo malo, porque no había hecho daño a este Búho. Tampoco había hecho daño al Universo ¿o quizá si? Quizá esa creación fue el daño mayor que se ha hecho nunca jamás. Quizá eso fue el Big Bang, y fue un Búho…Uno que en sus ratos de aburrimiento  pintaba sobre una pizarra verde. Pintaba símbolos tal cual. Símbolos que emitían sonidos. Pintaba un símbolo que emitía un sonido. Uno tras otro. Él se inspiraba en los carros que pasaban junto a él, cerca del edificio cúbico en el que estaba la pizarra verde.                                                                                                           Al lado del edificio pasaban unos caracoles con cabeza de águila. Esos caracoles iban muy rápido. Tan rápido que apenas se veían. La inspiración venia muy rápida. Venía pronto y se veía. Se divisaba y se iba. Se percibía y desaparecía. Pero era suficiente para que el Búho trazara un símbolo. Tres líneas, cuatro, un punto. Símbolos inimaginables para una persona humana… ¿O quizá si? Puede que aquello que es inimaginable puede ser imaginable por el mismo hecho de que sea una imagen. Si es una imagen es totalmente imaginable. No hay nada que sea inimaginable. Cualquier cosa habida y por haber puede ser imaginable puesto que corresponde a imágenes que son impersonales; IMPERSONALES que no se identifican con nada porque nada que hay en el Universo se identifica con nada. La identificación es solo una necesidad. Pero este Búho, después de dibujar símbolos, izaba su vuelo y volaba, y se introducía en lo subterráneo. Traspasaba la tierra y hurgaba en el mundo interior. El mundo interior de ese universo. En este caso era la tierra con forma hexagonal. Era plana… Al sumergirse en esa tierra, entraba de nuevo en un cielo, opuesto a ese cielo. Entonces todo el tiempo volaba. Volaba en un sitio, aterrizaba, y antes de que aterrizara ya había traspasado esa tierra para seguir volando. Mayormente, este Búho nunca pensaba, solo actuaba. Él ni siquiera sabía qué era la intuición, ni tampoco el pensamiento. Solo hacía lo que (-nunca nadie supo- se) le guiaba. Puede que ese Búho nunca existiera. Pero el mismo sabía que existía…Un búho sin color, un búho transparente, cuyo reflejo nacía al posarse junto a un árbol que había en una montaña con mucha hierba gigante. Esta hierba crecía 5metros de la tierra y el árbol nunca se veía. El árbol estaba dentro de esa hierba; estaba entre la hierba, no dentro sino ENTRE la hierba…Era lo más parecido a un bonsái. Cuando el Búho entraba en la tierra, ese árbol se hacía enorme y llegaba hasta la nube más lejana para superarla. Ese árbol, al unirse al Búho, era gigante, lo más grande que podía haber en esa tierra hexagonal.